Nací en Málaga en 1955, una ciudad a la que he permanecido siempre muy unido aunque mis padres se trasladaron pronto a Madrid. Mis primeros libros fueron de poesía (el segundo ganó el premio más importante por entonces, el Ciudad de Melilla en el 83) a los que siguieron las novelas Ballenas(1987) y El Hombre de Madrid” (1989) escritas en Conil, un pueblo de la costa de Cádiz donde viví la experiencia de trabajar como profesor. Las publicó Alfaguara, como la posterior Adiós, Padre Eterno (1997). Entre 1987 y 1990 cambio de oficio y de hemisferio: residí en Buenos Aires donde fundé y dirigí el ICI- centro cultural de España, una época que recreé más tarde en la novela “Por Pasiones Así” (Seix Barral, 2002). De regreso a Madrid fui responsable cultural en el equipo fundador de la Casa de América y después durante más de una década me dediqué a tiempo completo a escribir libros y guiones. De mi actividad como guionista destacaría las adaptaciones literarias de la serie Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, una coproducción entre España, Francia e Italia de la que escribí seis largometrajes; y también varios documentales sobre el Extremo Oriente, especialmente la serie para TVE- CANAL PLUS, El Laberinto del Tíbet”, seis capítulos de una hora de duración de los que fui guionista y que ganó un premio Ondas en el 2001.

Fruto de mi inmersión en la cultura tibetana fueron también la novela juvenil “No encontrarás el Tíbet en un Mapa” (Anaya, 2003) y sobre todo el relato de la experiencia en clave personal, Viaje a los dos Tíbet”, publicado por Aguilar en el 2002. Mi siguiente libro de viajes implicó regresar al otro lado del Atlántico: tras un periplo exhaustivo por la región, publiqué con la escritora Rosa Regàs, buena amiga que me había sucedido en la Casa de América, Volcanes Dormidos. Un viaje por Centroamérica, premio Grandes Viajeros 2005 (Ediciones B). Por entonces fue nombrada directora de la Biblioteca Nacional y me ofreció trabajar juntos, ocupándome durante tres años de rediseñar y revitalizar el área cultural de la Biblioteca. Hasta que de nuevo el Oriente, en este caso China, se cruza en mi camino: para el 2010 se anunciaba en Shanghái una exposición universal llamada a ser la mayor de la historia y entré a trabajar en el equipo a cargo de la participación española, como responsable de los contenidos y la comunicación. Lo que me supuso viajar muchas veces durante el periodo de preparación y sobre todo, el privilegio de vivir casi todo el 2010, el año de la Expo, en la capital económica de China.

Una experiencia que inspira mi último libro, “Un jardín en Shanghái”, mitad ficción, mitad libro de viajes. Dato curioso: lo escribí en otra gran metrópoli pero de América Latina: en Sâo Paulo, Brasil, mi hogar entre el 2011 y el 2013.

Entre tantos viajes y retornos, la poesía, primera inspiración en mi juventud, ha continuado llamando a mi puerta en la madurez: Escenas de mi Vida Sexual (Abada, 2006) Islas, Islas (Pre-textos 2012) y Danza de la Muerte en la Lavandería (Imprenta Sur, 2014) dan fe de que como escritor sigo resistiéndome a que me encasillen.

Y de momento, continuará.